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Entradas para el Saigon Skydeck: qué preparar antes de ir

Doscientos cuarenta mil dongs. Esa es la cifra que figura en la taquilla del Saigon Skydeck para un adulto, y antes de soltar ese dinero conviene tener claro qué obtienes a cambio y qué te van a pedir en el control de acceso.

Actualizado12 de agosto de 2026
Lectura21 min de lectura
Entradas para el Saigon Skydeck: qué preparar antes de ir

No es el mirador más alto de Vietnam —esa plaza la ocupa desde hace años el Landmark 81—, pero sigue siendo la opción más cómoda para ver Ciudad Ho Chi Minh desde 178 metros de altura sin tener que cruzar el río hasta el distrito de Thu Thiem.

Entradas y precios

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La cuestión, por tanto, no es solo si merece la pena. También importa a qué hora llegas, cuánto tiempo tienes, qué tipo de entrada vas a comprar y si llevas encima algo que pueda complicar el paso por seguridad. Las entradas para el Saigon Skydeck no requieren una planificación militar, pero tampoco conviene presentarse allí a última hora esperando que todo sea inmediato. Te lo desgrano para que no vayas a ciegas.

Tarifas oficiales y categorías de entradas para el mirador

El precio real de subir a la planta 49

Aquí no hay una letra pequeña especialmente retorcida, pero sí una diferencia apreciable entre categorías que conviene repasar antes de comprar. Las tarifas oficiales en taquilla son estas:

CategoríaPrecio en taquillaA tener en cuenta
Adulto240.000 VNDTarifa general
Niños de 4 a 12 años, mayores de 65 y personas con discapacidad160.000 VNDHay que acreditar la condición en la entrada
Menores de 4 añosGratisNo requieren entrada

La tarifa reducida parece clara, aunque en la práctica no deberías confiar en que baste con decir tu edad o señalar que tienes derecho al descuento. Si compras entradas para mayores, niños o personas con discapacidad, lleva el documento que permita acreditarlo. Es el tipo de detalle que solo ocupa un hueco pequeño en la cartera y puede ahorrarte una discusión en taquilla.

Sobre la compra online, ojo con las prisas: algunas plataformas aplican cargos de gestión que pueden dejar el ticket más caro que en la propia taquilla de la Torre Bitexco. No des por hecho que vas a ahorrar dinero por comprar con antelación desde el sofá del hotel. Compara el precio final, no solo el importe de la entrada base. A veces lo que aparece como “más barato” en internet acaba siendo un espejismo con comisiones añadidas.

También conviene distinguir entre comprar antes por comodidad y comprar antes para asegurarte una franja concreta. En el caso del Skydeck, el mayor beneficio de adquirir el ticket con antelación no siempre está en el precio. Puede estar en llevar el acceso resuelto, sobre todo si visitas el Distrito 1 en una tarde con bastante movimiento. Pero si la plataforma añade gastos que no esperabas, la taquilla puede seguir siendo una opción perfectamente razonable.

Si vas a pagar la tarifa reducida, lleva encima el documento que lo acredite. En la entrada te lo pueden pedir y no merece la pena improvisar.

El mirador está en la planta 49 de la Torre Financiera Bitexco, en pleno Distrito 1. El acceso es directo desde el lobby del edificio: compras la entrada del Skydeck y subes. No hay un transporte adicional que tengas que reservar ni una entrada separada para visitar la torre como tal. Esa sencillez se agradece en una ciudad donde cada atracción turística parece requerir tres tickets diferentes y una aplicación distinta.

Comprar en taquilla o llevar la entrada preparada

La decisión depende bastante del momento del día. Si vas a primera hora de una jornada laborable, comprar en taquilla suele ser lo más sencillo: llegas, confirmas la tarifa que te corresponde y pasas al ascensor. En cambio, si tienes como objetivo ver el atardecer, llevar la entrada comprada puede ahorrarte una parte de la espera, aunque no elimina necesariamente todos los pasos del acceso.

Comprar online tampoco significa que puedas aparecer a cualquier hora y entrar sin más. Comprueba las condiciones del proveedor, el periodo de validez y si el ticket sirve para una entrada concreta o simplemente para utilizarlo durante el horario de apertura. Las plataformas de terceros no siempre presentan la información con la misma claridad, y una captura de pantalla del precio no sustituye a revisar qué incluye realmente la compra.

Un apunte práctico sobre el pago: el dong vietnamita es la moneda que mejor tipo de cambio suele darte en este tipo de gasto. Llevar euros o dólares para cambiar en el último momento puede salir peor, especialmente si no comparas las condiciones. Y si pagas con tarjeta, ten en cuenta que algunos datáfonos o bancos aplican comisiones internacionales. El efectivo sigue siendo una opción directa para una entrada de este importe, siempre que lleves billetes en buen estado y la cantidad adecuada.

No hace falta convertir la compra de las entradas del Saigon Skydeck en una operación compleja. Lo razonable es revisar el precio total, tener a mano la documentación de cualquier tarifa reducida y decidir si prefieres la flexibilidad de la taquilla o la comodidad de llegar con el ticket ya comprado.

Logística de acceso: horarios y tiempos de espera en la Torre Bitexco

El horario que tienes que memorizar

El Saigon Skydeck abre todos los días de 9:30 a 21:30. El último acceso y la última venta de entradas se realizan 45 minutos antes del cierre, es decir, a las 20:45. Si llegas a las 21:00 pensando que todavía te dará tiempo, puedes encontrarte con que ya no admiten nuevas visitas.

La cifra importante es, por tanto, las 20:45. No significa que la visita tenga que durar 45 minutos ni que exista una estancia mínima obligatoria. Es únicamente la hora límite para entrar. Si accedes a las 20:40, no estás comprando un recorrido cerrado de 45 minutos: estás llegando dentro del margen permitido y tendrás que ajustarte al cierre del recinto y a las indicaciones del personal. La duración real dependerá de la hora a la que subas y de cuándo finalice la operativa del mirador.

Esta diferencia parece menor, pero cambia la forma de organizar la tarde. Quien lee “último acceso 45 minutos antes del cierre” puede interpretarlo como una duración mínima o como una especie de itinerario obligatorio. No es eso. El ascensor tarda muy poco en llegar a la planta 49; lo que cuenta es que entres antes de la hora límite y respetes el cierre.

Los ascensores merecen mención aparte: viajan a 7 metros por segundo y completan el trayecto hasta la planta 49 en menos de 40 segundos. Es rápido, pero la cola previa puede no serlo tanto. El tiempo que se te puede ir no está tanto en el trayecto vertical como en la compra, el control y la espera para acceder al ascensor en una franja concurrida.

Cuándo se forman las colas

Las mañanas de los días laborables, entre las 9:30 y las 11:30, suelen ser la franja más tranquila. Si quieres moverte por la plataforma con cierta calma, consultar los paneles y acercarte a los ventanales sin tener que esperar a que se despeje cada esquina, es un horario bastante más agradecido que el final de la tarde.

El atardecer es el momento estrella, aproximadamente entre las 17:30 y las 18:30. La recompensa es evidente: una luz más suave, el río Saigón con otra textura y una ciudad que empieza a encenderse poco a poco. El problema también es evidente: mucha más gente. Si buscas esa estampa dorada, asume que vas a compartir el mirador con grupos organizados, parejas, familias y visitantes que han tenido exactamente la misma idea.

Los fines de semana al mediodía reúnen una combinación menos interesante: más movimiento, luz plana y una experiencia más ruidosa. No significa que sea imposible disfrutar de la visita, pero sí que pagarás lo mismo por un ambiente menos cómodo y por unas condiciones fotográficas que no suelen ser las mejores.

  • Primera hora: buena opción para evitar aglomeraciones y tener una visita más ordenada.
  • Mediodía: acceso sencillo si ya estás por el Distrito 1, pero con una panorámica menos favorecida por la luz.
  • Última parte de la tarde: el mejor ambiente visual, a cambio de más gente y posibles esperas.
  • Último acceso: las 20:45; es la hora límite para entrar, no una duración mínima de la visita.
Madruga o asume el gentío. No hay término medio si quieres disfrutar la planta 49 durante las horas más populares.

Si vas a llegar cerca del límite de las 20:45, añade margen para localizar la entrada, comprar el ticket si aún no lo llevas y pasar el control. No tiene sentido planificar una llegada al segundo, sobre todo si vienes en coche, taxi o Grab y dependes del tráfico del Distrito 1. El horario de cierre puede estar perfectamente claro y, aun así, el trayecto por la ciudad no comportarse como una línea recta.

Cuánto tiempo reservar

No existe un tiempo mínimo obligatorio de permanencia. Puedes hacer una visita breve si solo quieres ver la panorámica y marcharte, o quedarte más rato observando las exposiciones y los puntos de interés. Lo que sí debes tener presente es que entrar cerca de las 20:45 limita por razones obvias el tiempo disponible hasta el cierre. No es una penalización ni una condición especial del ticket: simplemente queda menos jornada abierta.

Para una visita sin prisas, tiene sentido llegar bastante antes de la última entrada. Entrar alrededor de las 19:30, por ejemplo, te permite ver la ciudad con luz natural, observar cómo cambia el skyline y aprovechar el tramo nocturno sin convertir la visita en una carrera contra el reloj. Si solo quieres hacer cuatro fotos y comprobar las vistas, necesitarás menos. Si te interesa leer los paneles, utilizar los binoculares y detenerte en la exposición, reserva más margen.

El error está en confundir el tiempo del ascensor con el tiempo total de la experiencia. Subir lleva menos de un minuto, pero el acceso completo incluye llegar al lobby correcto, resolver la compra, pasar seguridad, esperar si hay cola y orientarte al salir del ascensor. En una hora tranquila todo puede ser muy ágil; en una franja concurrida, la espera pesa más que el trayecto.

La contaminación y la bruma típicas del delta del Mekong también pueden comerse parte de la panorámica. En los días claros, la altura justifica por sí sola la entrada. En otros, los edificios lejanos pierden definición y el horizonte se vuelve una capa grisácea. Si el cielo lleva todo el día cubierto, no esperes que la planta 49 haga magia. El mirador mejora la perspectiva, pero no limpia el aire.

En temporada de lluvias, además, el tiempo puede cambiar con rapidez. Una mañana despejada no garantiza una tarde limpia, y un atardecer que parecía prometedor puede quedar tapado por nubes o bruma. Si tu agenda te lo permite, no cierres toda la visita alrededor de una fotografía concreta. La ciudad seguirá siendo reconocible aunque el cielo no coopere, pero conviene ajustar las expectativas.

La experiencia en la planta 49: qué incluye tu ticket más allá de las vistas

El ticket del Saigon Skydeck no se limita a asomarse a los ventanales. La panorámica es el motivo principal de la visita, evidentemente, pero hay varios elementos que ayudan a que la experiencia no se reduzca a subir, sacar una foto y volver a bajar.

La entrada incluye:

  • Acceso a los binoculares de la planta 49 sin coste adicional.
  • Pantallas táctiles con información sobre distintos puntos de interés de la ciudad.
  • La exposición del Museo Ao Dai, con trajes tradicionales vietnamitas.
  • Las vistas de 360 grados del Distrito 1 y del río Saigón.
  • La posibilidad de contemplar el trazado urbano desde una perspectiva que no ofrecen las calles ni los miradores a nivel del suelo.

Los binoculares son útiles si el aire está suficientemente limpio. En un día de bruma no hacen milagros, pero cuando la visibilidad acompaña permiten fijarse en zonas concretas de la ciudad y distinguir mejor algunos edificios. No los plantees como una experiencia independiente; son un complemento de la panorámica, no el motivo para comprar la entrada.

Las pantallas táctiles cumplen una función parecida. Ayudan a poner nombre a lo que tienes delante y a entender la relación entre el río, el Distrito 1 y los barrios que se extienden más allá del centro. Para quien visita Ho Chi Minh por primera vez, esa orientación tiene más valor del que parece. Desde la calle, la ciudad puede sentirse como una sucesión continua de tráfico, comercios, callejones y edificios. Desde arriba se empiezan a reconocer sus ejes.

La exposición del Museo Ao Dai aporta un cambio de ritmo. No sustituye a una visita específica a un museo de la ciudad, pero sí introduce una dimensión cultural en una atracción que, de entrada, parece centrada exclusivamente en hacer fotografías. Si vas con alguien que no tiene paciencia para pasar demasiado tiempo delante de un ventanal, esta parte puede equilibrar la visita.

Lo que ya no está tan claro es el combo con el cine 4D que algunas guías mencionan en la planta 48. En el momento de redactar esto, la disponibilidad y el precio actualizado de ese complemento no son del todo fiables: hay fuentes que lo incluyen y otras que lo dan por cerrado. No cuentes con él a la hora de planificar. Si te interesa, pregunta directamente en taquilla el día de tu visita y no te fíes de fotos antiguas en internet.

Desde la plataforma no solo ves el río Saigón y el skyline del Distrito 1. En días claros se distingue el Landmark 81 al otro lado del río, y hacia el sur se aprecia el contraste entre los barrios altos y las zonas más bajas de la ciudad. También se entiende mejor la densidad del centro y cómo cambia la escala urbana en cuanto la mirada se aleja de las calles más turísticas.

No es solo un mirador para visitantes con el móvil en alto. Es un mapa vertical que sirve para orientarte antes de seguir caminando por Saigón. Puedes localizar el río, reconocer la dirección de algunos barrios y comprender por qué determinados desplazamientos que parecen cortos sobre el plano se vuelven más lentos cuando entra en juego el tráfico.

Fotografías, reflejos y expectativas razonables

La planta 49 está pensada para mirar hacia fuera, pero fotografiar a través del cristal exige algo de paciencia. Los reflejos, las luces interiores y la gente que se acumula junto a los mejores ángulos pueden arruinar una toma que desde el propio mirador parece sencilla. Acercar el móvil al cristal, evitar el flash y buscar un punto menos concurrido suele funcionar mejor que intentar disputar el mismo encuadre durante varios minutos.

Si llevas una cámara grande, ten en cuenta que el espacio no se siente igual cuando hay muchos visitantes. El equipo ocupa más, y moverte entre los ventanales con una mochila fotográfica puede resultar incómodo. Para la mayoría de viajeros, un móvil actual es suficiente para registrar la experiencia. La entrada se paga por la vista, no por la cantidad de megapíxeles que consigas sacar.

Tampoco esperes una terraza exterior abierta al vacío. El interés está en la altura, los ventanales y la perspectiva, pero la experiencia no es la de un rooftop al aire libre. Esa diferencia importa si buscas una bebida, música o una puesta de sol con ambiente de bar. El Saigon Skydeck es más directo: pagas por subir, mirar la ciudad y recorrer el espacio del mirador.

Normativa de seguridad y objetos prohibidos en el recinto

La Torre Bitexco tiene su propio reglamento de seguridad, y el Skydeck lo aplica con rigor en el acceso. El procedimiento puede incluir la inspección de bolsos y mochilas, así que conviene llegar con una carga razonable y sin objetos que no necesites.

Antes de ir, cuenta con estas restricciones:

  • No se permite introducir alimentos o bebidas del exterior.
  • El personal de seguridad puede inspeccionar bolsos y mochilas en el acceso.
  • No se permite el acceso con mascotas.
  • Los objetos que el personal considere voluminosos, inadecuados o sospechosos pueden quedar fuera del área de visita.
  • Las instrucciones del equipo de seguridad prevalecen sobre lo que hayas leído en una guía antigua o en una fotografía publicada por otro viajero.

La regla de la comida y la bebida es la que más suele pillar por sorpresa. La botella de agua, el café comprado abajo o el snack que llevas para el camino pueden no estar permitidos en la planta 49. No llegues dando por hecho que podrás consumirlos durante la visita. Si llevas algo así, pregunta al personal qué puedes hacer con ello antes de pasar el control.

Lo que no conviene hacer es asumir que existe una consigna disponible en el vestíbulo. No hay que planificar la visita contando con un servicio de depósito cuya disponibilidad, condiciones o funcionamiento no hayas confirmado directamente con el recinto. Si llevas una mochila grande, lo prudente es reducir el equipaje antes de salir del hotel o consultar en el acceso cuáles son las opciones permitidas ese día. La solución no tiene por qué ser la misma para todos los objetos ni estar garantizada.

En la Torre Bitexco mandan ellos. Si te dicen que un objeto no entra, discutir no hará que cambie el reglamento.

Una mochila pequeña con lo imprescindible suele ser más cómoda que una bolsa llena de compras, comida y accesorios. Lleva cartera, móvil, cámara si realmente la vas a usar y la documentación necesaria para la tarifa reducida. Todo lo demás puede esperar en el alojamiento o quedarse fuera del plan de la visita.

También merece la pena revisar lo que llevas después de pasar la mañana en los puestos de street food de Ben Thanh o en los alrededores de Pho 2000. Las compras, las sobras y las bebidas son precisamente el tipo de carga que puede complicar el acceso. Comer antes de subir es más sencillo que descubrir en el control que tienes que reorganizar toda la mochila.

El control no debería ser un problema si llegas preparado. Lo que lo vuelve incómodo es la sorpresa: descubrir que la botella no entra, que el bolso ocupa demasiado o que el objeto que has estado cargando todo el día no tiene sentido dentro del mirador. El Skydeck no es el lugar para llevar todo el equipaje de una jornada turística.

Estrategias para elegir el mejor momento del día y evitar aglomeraciones

Elegir bien la hora no consiste únicamente en buscar el momento con menos gente. También hay que decidir qué experiencia quieres: una visita tranquila, una panorámica con luz de día, un atardecer fotogénico o la ciudad iluminada por la noche.

Si priorizas las vistas despejadas

La primera parte de la mañana suele ser la apuesta más segura para quien quiere moverse con calma. Hay menos visitantes que en la franja del atardecer y puedes dedicar tiempo a los binoculares, las pantallas y la exposición sin sentir que estás bloqueando el paso. Además, una mañana limpia puede ofrecer una visibilidad mejor que una tarde cargada de humedad o bruma.

No es una garantía meteorológica. La calidad de la vista depende del día concreto, de la humedad y de la contaminación, no solo del reloj. Pero sí es una estrategia razonable si tienes margen para elegir y no estás persiguiendo una fotografía de puesta de sol.

Si quieres el atardecer

El atardecer ofrece la imagen más espectacular, pero también concentra la demanda. Llegar justo cuando empieza la mejor luz puede significar que pases parte de ese momento haciendo cola o buscando un espacio libre junto al cristal. Si esa es tu prioridad, no apures la llegada.

Entrar con antelación tiene otra ventaja: puedes ver la ciudad todavía con luz natural, observar el cambio progresivo y quedarte hasta que empiecen a destacar las avenidas y los edificios iluminados. Así no dependes de que la puesta de sol dure exactamente lo que esperabas. La visita se vuelve menos frágil y no se reduce a conseguir una ventana despejada durante diez minutos.

Si quieres evitar pagar por una vista gris

Antes de comprar, mira el cielo y sé honesto con tus expectativas. Si la ciudad lleva horas cubierta de una bruma densa, el hecho de subir más alto no garantiza una panorámica limpia. Podrás distinguir el centro cercano y algunos edificios, pero la profundidad del paisaje puede desaparecer.

Eso no convierte automáticamente la entrada en una mala compra. El mirador sigue ofreciendo una lectura distinta del Distrito 1 y el espacio incluye otros elementos. Pero si solo quieres ver el horizonte lejano, el estado del aire pesa más que cualquier recomendación genérica sobre el mejor horario.

Cómo encajar la visita en una jornada por el Distrito 1

La ubicación de la Torre Bitexco hace que el Saigon Skydeck encaje bien entre otras visitas del centro. Puedes programarlo después de recorrer los alrededores del mercado de Ben Thanh, antes de una cena o como pausa entre dos desplazamientos. Lo importante es no colocar la entrada en un hueco demasiado estrecho.

Deja margen para el tráfico si vas en Grab o taxi. En el Distrito 1, una distancia corta puede consumir más tiempo del previsto cuando coinciden atascos, cruces concurridos y bajadas de pasajeros. Llegar al edificio no equivale a estar ya en la plataforma: todavía tendrás que localizar el acceso, comprar o validar el ticket y pasar el control.

Si solo tienes 30 minutos entre dos citas, la visita puede quedar demasiado ajustada, pero no porque exista un ticket mínimo de 45 minutos ni porque el ascensor obligue a permanecer arriba durante un tiempo concreto. El problema sería logístico: el trayecto hasta la torre, la entrada y la vuelta pueden comerse el margen. La hora límite de las 20:45 solo indica hasta cuándo puedes acceder.

Cuándo merece la pena y cuándo estás tirando el dinero

El Saigon Skydeck no es una atracción de “hay que subir sí o sí”. Es una visita que tiene sentido en condiciones concretas. No pasa nada por reconocerlo: una entrada para un mirador solo funciona si la vista, el tiempo disponible y el precio encajan con lo que buscas.

Merece la pena si:

  • Vas a estar en el Distrito 1 al menos una jornada completa y no quieres desplazarte al otro lado del río.
  • Te interesa tener una vista aérea del trazado de la ciudad, no solo un selfie con el skyline detrás.
  • Vas a coincidir con una mañana clara o puedes llegar con suficiente margen antes del atardecer.
  • No te importa pagar 240.000 VND por una experiencia centrada en la panorámica y en la orientación urbana.
  • Quieres entender la geografía de Saigón antes de moverte por ella a pie o en Grab.
  • Prefieres una atracción sencilla, cubierta y fácil de encajar en una ruta por el centro.
  • Viajas con alguien que disfruta observando la ciudad desde arriba, aunque no quiera hacer una visita cultural larga.

No merece tanto la pena si:

  • Ya has subido al Landmark 81 o a otro mirador equivalente y no buscas una perspectiva distinta.
  • Vas con un presupuesto muy ajustado y prefieres priorizar actividades gratuitas o entradas culturales.
  • Solo tienes 30 minutos reales entre dos citas y no puedes asumir esperas, controles ni desplazamientos.
  • El día está tan cubierto que apenas se distingue el horizonte.
  • Buscas un rooftop con bebidas, música o ambiente nocturno en lugar de una plataforma de observación.
  • Llevas una mochila grande, comida y compras, y no has confirmado cómo gestionar esos objetos antes de entrar.

La comparación con otros miradores también depende del tipo de visita. El Landmark 81 gana en altura, pero el Skydeck tiene a su favor la ubicación céntrica y el acceso más sencillo desde las zonas turísticas del Distrito 1. No es una competición automática para decidir qué edificio es “mejor”. Si estás alojado en el centro y quieres una panorámica sin dedicar media jornada al desplazamiento, la Torre Bitexco puede ser la opción más lógica.

La vida útil de esta entrada frente a su coste es fácil de calcular: una subida, un rato de vistas y listo. No es una inversión a largo plazo, es un consumo puntual. Si te cuadra pagar 240.000 VND por esa experiencia, adelante. Si no, hay bares en los pisos altos de hoteles del Distrito 1 que ofrecen una perspectiva parecida con una consumición incluida y un ambiente diferente. No es lo mismo, pero puede encajar mejor si la prioridad es sentarse y pasar la tarde.

Mi lectura final: el Saigon Skydeck da la talla cuando el tiempo acompaña y entras con expectativas razonables. Es una buena foto, una buena orientación de la ciudad y un plan cómodo dentro del Distrito 1. La clave está en comprar la categoría correcta, no llegar al límite de las 20:45 salvo que aceptes una visita más corta y acudir con lo mínimo para que el control no se convierta en el centro de la experiencia.

Para una primera visita a Saigón sigue siendo una parada útil, especialmente si quieres entender la escala de Ho Chi Minh desde arriba sin complicar demasiado la logística. Para una segunda, hay opciones mejores dependiendo de lo que busques: más altura, más ambiente o simplemente una bebida con vistas. El Skydeck no pretende ofrecer todo eso a la vez. Su valor está en hacer bien una cosa concreta: colocarte sobre la ciudad, enseñarte cómo se extiende y devolverte a la calle con una idea más clara de dónde estás.

Información práctica

Moneda: VND

Circulación: por la derecha

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta la entrada al Saigon Skydeck?
La tarifa oficial para un adulto es de 240.000 VND, mientras que para niños de 4 a 12 años, mayores de 65 años y personas con discapacidad el precio es de 160.000 VND.
¿Cuál es el horario de apertura y el último acceso?
El mirador abre todos los días de 9:30 a 21:30, siendo las 20:45 la hora límite para realizar la última compra de entradas y acceder al recinto.
¿Es necesario comprar la entrada online con antelación?
No es obligatorio, ya que puedes comprarla en taquilla. Si decides comprarla online, compara el precio final, ya que algunas plataformas añaden comisiones que pueden hacerla más cara que en la propia torre.
¿Qué objetos no están permitidos en el mirador?
No se permite introducir comida ni bebidas del exterior. Además, el personal de seguridad puede restringir el acceso con objetos que consideren voluminosos o inadecuados.
¿Qué incluye la entrada al Saigon Skydeck?
El ticket permite el acceso a la planta 49, el uso de binoculares, la consulta de pantallas táctiles informativas y la visita a la exposición del Museo Ao Dai.